NoEscuela de Alta Magia y Libertad
Aquí puedes ver la grabación del encuentro que tuvo lugar el jueves 16 de octubre dentro de la comunidad:
Si prefieres la excusa de no saber qué hacer con tu vida al riesgo de hacer algo con ella, este programa no es para ti.
Se abre la edición
más poderosa
de LAS PUERTAS
Un programa de 4 meses dirigido por David Testal.
Concebido para que puedas librarte de interminables búsquedas espirituales y procesos terapéuticos. Y sepas decidir el sentido de tu vida.
Impartido con la claridad, contundencia y efectividad que caracterizan sus enseñanzas, de aplicación inmediata.
Por primera vez, con la oportunidad de su acompañamiento y de resolver dudas con él.
Tu acceso al programa incluye:
La inversión del programa:
PAGO ÚNICO
1.900 € 1.400 €
SÓLO PARA ANTIGUOS VIAJEROS
Ahorro de 500 € + 1 invitación gratis
Para conseguir el pase de tu acompañante, escríbenos a noescuela@davidtestal.com.
¿Qué son las Puertas?
Es un programa compuesto por 6 seminarios online (Puertas) de 12 horas cada 1, con vocación de ofrecerte una ineludible posibilidad de convertirte en alguien difícilmente manipulable, próspero, realmente benéfico para otros y poseedor de la fuerza imparable de la determinación.
Para ello, nos adentramos hasta los confines de nuestros poderes psíquicos y de ese ancestral arte llamado «Magia», que no sólo incluye un conocimiento transversal a distintas disciplinas, sino también una forma oculta de conectarlas.
No obstante, evito abstracciones estériles y lo expongo de forma concreta y útil, para que puedas aplicarlo a tu vida de inmediato.
Cada puerta se corresponde con 1 de los aspectos humanos que considero necesario desentrañar, hasta el fondo y sin concesiones, para llegar a ser personas LIBRES, NOBLES Y VALIENTES, 3 cualidades mágicas ante las cuales se abren todas las puertas importantes en la vida:
¿No es la palabra una acción en sí misma y el decir un hacer?
¿No está inspirada por ideas toda acción significativa y no están las ideas conformadas por palabras?
¿No son entonces las palabras semillas de las acciones más mezquinas y de las más nobles, conllevando lo que digas una ineludible responsabilidad?
¿Cómo lo que dices configura eso que llamas «realidad» y que, por tanto, aun siendo imaginado, tiene un efecto cierto sobre ti?
¿Están tus palabras a tu altura?
¿Sabes domarlas para articular un hogar mental profundo, libre e inviolable?
¿O repites como un loro lo que crees conveniente decir en tu época y entorno, sintiéndote mejor persona que quien no busca pertenecer al rebaño de los supremacistas morales?
¿Acaso no han desprestigiado las palabras para que, por cansancio, te desentiendas de ellas y poder esclavizarte al sentimentalismo barato de anhelar la Arcadia feliz?
¿No estalla la guerra por no afrontar a tiempo el aparente conflicto entre ideas, cuando te convencen de que deberías vivir de puntillas para no ofender a nadie?
¿Quieres robarle la ropa al diablo?
¿Quieres hacer que el pensamiento esté a tu servicio para no vivir, sin darte cuenta, al servicio de ideas ajenas?
¿No son las palabras la solución a los problemas que ellas crearon, siendo el silencio escondrijo cobarde de intelectos acomplejados, de chamanes de pacotilla que te incitan a callar por no saber responderte, por miedo a dejar de aparentar la profundidad que los ampara?
¿Prefieres tener esa actitud santurrona de alentar un diálogo imposible para fingir buena intención, en vez de sentir la fuerza de afrontar cualquier amenaza a tus atesorados principios?
¿Lograron convencerte de que huyeras de la discusión hacia una espiritualidad pusilánime; de que creyeras que la solución no estaba en tu mano y te retiraras, orgulloso, a meditar y a elevar, limpiar o transmutar tus putas energías que usas como excusa?
¿Quieres dejar, por fin, de creerte por encima de cuanto en realidad te domina y aprender a esclavizar a los amos, haciendo que trabajen para ti?
¿Quieres conquistar la paz que sólo nace de asumir el cruento conflicto que eres?
¿Qué amas cuando amas?
¿Sobre quién proyectas el fantasma de tu ideal?
¿A qué llamas «amor» y qué sentimientos genera ese significado, de los cuales luego culpas a los hechos?
¿De qué revelación huyes cuando prefieres la mezquina prevención de dolores imaginados a la devoción que acaba con todas las dudas, cuando prefieres la debilidad de la cobardía a la fortaleza de la entrega?
¿No es acaso cada amor una obra de arte única que debe ser desarrollada con valentía, sin mendigar la aprobación de quienes se esclavizaron a convenciones por nadie pactadas o a modas estúpidas que pretenden erigirse por encima de la tradición perenne y de la naturaleza humana de la que esta es símbolo?
¿Te autoimpones la búsqueda de un «amor» anhelado como virtud, sin saber si corres tras tu peor enemigo, rogándole que te atienda?
¿Has comprendido la dicha del verdadero sacrificio, de saber que cuanto más verdaderamente entregas, más obtienes?
¿O aún te aferras a esa sensación infantil de perder, si amas, lo que ni siquiera has osado conquistar por no atreverte a amar?
¿Acaso amas cuando permites que el otro se sienta en deuda o renuncie a lo que ama por ti?
¿Aún buscas pareja o amante creyendo que buscas amor?
¿Aún crees que el amor es algo que puede encontrarse y no algo que debe construirse desde las raíces de todo cuando evitas asumir de ti mismo?
¿Con qué buscas lidiar dentro de ti a la luz de las relaciones que estableces?
¿Aún te avergüenzas del animal salvaje que también eres y atrofias tu sexualidad con la simplona amabilidad de quien teme molestar con la verdad o con la pusilánime «espiritualidad» de quien teme la implacable pureza de lo amoral?
¿Aún crees que respetar al otro es tratarlo con cuidado, como si no mereciera la fuerza que escondes, cuando es al esconderla que le faltas al respeto y le impides despertar la fuerza con la que tanto anhelas que te colme, esperando su primer paso, alimentando la cobardía de ambos?
¿Te entrometes con tu ayuda no requerida, imponiendo al otro lo que decides que le hace «bien», creyendo que tu necesidad de sentirte útil y de exhibir tu «empatía» es parte de lo mucho que crees amar?
¿Te comprometes o dejas siempre una rendija por donde escapar cuando no te atreves a ejercer tu verdadera libertad frente a quien te importa, escaqueándote temeroso mientras te finges libre, prefiriendo un placer esporádico de niñato malcriado a la satisfacción de quien sabe danzar con todo cuanto amenaza su ilusoria estabilidad?
¿Dejarás ya de regodearte en el desamor, fingiendo rencor o decepción para sentirte mejor persona que esa a quien añoras, despreciando el sagrado reto de dar a ese amor una forma nueva y noble?
¿Acaso no has fracasado ya, escondido en ese entorno para ti desolador al que temes decepcionar?
¿Acaso no sería el rechazo de quienes no se corresponden contigo el combustible fundacional de tu voz y tu entusiasmo?
¿Estás dispuesto a esgrimir la espada de tu imaginación, a pagar el precio de ser odiado incluso, con tal de que tu genuino ejemplo pueda guiar a tus afines?
¿O prefieres quedarte tumbado en el sofá juzgando luces ajenas, devorado por el fantasma del miedo, sin osar alumbrar y arriesgar tu corazón?
¿Te equivocarás todo cuanto seas capaz para poder alcanzar la máxima grandeza posible, aunque sea a través de las, aparentemente, más pequeñas cosas?
¿Te atreverás a enorgullecerte de tu perfeccionismo para no tener que avergonzarte de tu mediocridad?
¿Serás obstinado y te comprometerás con el siempre insatisfecho refinamiento, negándote a disfrazar tu mezquindad de sencillez y humildad, de ese rígido fluir de los cobardes que fingen renunciar a grandes aspiraciones mientras desearían ser descubiertos y que les fuese dado, por arte de falsa magia, todo cuanto guardan para sí?
¿Prefieres atrofiarte para no ser considerado una amenaza o fortalecerte para poder proteger el Santo Grial?
¿Seguirás robándonos lo que aún no has expresado por miedo a comprobar su valor para otros, cuando sólo así aprenderías a aumentarlo?
¿Seguirás traicionando al niño que fuiste, dejándole mendigar atención y pedir permiso para dibujar fuera del papel, haciéndole encajar y perder así su forma, en vez de darle de una maldita vez lo que nadie más podrá darle: la oportunidad de manifestar su legítima rareza en medio de la fanática uniformidad, aunque sea con rabia, pero viviendo al fin?
¿Conquistarás la indomable fuerza de quien sabe hacer simbólicamente justicia, domando a sus demonios; de quien sabe redimirse con un acto de libertad y nobleza, transformando su pasado y, con ello, incluso el futuro de habitantes desconocidos en mundos paralelos?
¿Llegarás, valiente, hasta el extremo para divisar la inmensidad?
¿Te sigues aferrando a tus mejores excusas o vas a estar a tu propia altura?
Porque el tiempo siempre se acaba, si tú no lo haces infinito.
¿No es la belleza de la que logras rodearte símbolo de la que en otros inspiras y la prosperidad signo de saber gozar y comprometerte con aquello que inunda de gratitud a quienes a ti se acercan?
¿Qué sucedería si dejaras de defender, agradecido y con cara de idiota, el amparo de quienes te esclavizan, si dejaras de premiarte con aquello que te lastra y de castigarte con lo que te impulsaría si no lo denostaras?
¿Cuántas alegrías ya hubieses recogido, fruto de la paciencia y la ardua entrega a algo fértil para otros, si no hubieses confundido el gozo con la tonta adrenalina de jugar a la ruleta rusa o de consumir fantasías mezquinas mientras haces guardia en la garita que vigila el muro que te encarcela?
¿Prefieres el lance heroico de enfrentar los retos de un viaje elegido y apasionante o atarte a excusas, interpretar culebrones y regodearte en dilemas de vasallo como una cría se aferra al cordón umbilical de mamá?
¿Harás al fin cuanto está en tu mano para crearte la vida que le desearías a quien más amases?
¿Vas a dejar de robarnos lo que aún te resistes a concebir y ofrecer, a pesar de ahogarte en tu cobardía cada vez que sientes el impulso de hacer algo significativo?
¿Te atreverás a recoger, erguido, los frutos de todo cuanto aportes mientras chismorrean a tus espaldas?
¿Dejarás de justificar los abusos que te benefician por no atreverte a ser tú el blanco de esa masa resentida que hace expiar su cobardía a los valientes?
¿Evitarás ser cómplice de quien te compra con limosnas y juzgar como egoístas a quienes crean las oportunidades que temes aprovechar, como ladrones a quienes se resisten a ser robados, como verdugos a quienes deciden no ser víctimas?
¿Te abstendrás de culpar a quienes no usan según tu criterio lo que aún no te atreves a tener?
¿Cuánta responsabilidad estás dispuesto a asumir, cuánta envidia a soportar, cuánta inteligencia a aprovechar antes de mirar atrás y sólo haber contribuido al mundo con tu queja o tus aburridas exigencias o con tu vana confianza en que quienes se ríen de ti acaben dándote, si aún sigues vivo, la cutre vaciedad que te prometieron a cambio de tu vida entera?
Sólo el alma que enriquece el mundo lo conquista.
¿Hay realidad que no sea imaginaria, alguna certeza en este mundo que no simbolice una distinta en otro?
¿No es acaso esta imaginación también imaginaria y, por tanto, sólo sabrá crear subjetividad benéfica y poderosa quien respete el misterio y se ciña a la creación de significados concretos, bellos y útiles, quien busque cierta verdad posible sin esconderse en ideologías o fantasías espirituales?
¿No es soñada tu mente y, a su vez, esta sueña la realidad que la sueña, una realidad regida por leyes de efectos quizás ilusorios, pero ciertos?
¿No somos seres ficticios, que creemos explicarnos por medio de historias que nos conforman al narrarlas, creando así lo que las mismas historias creen haber descubierto?
¿Aspiras a la grandeza de un corazón noble para poder dominar el arte prohibido de crear tus circunstancias, dejando de ser víctima de las creadas por otros?
¿Quieres arrebatarle a los brujos, guías y chamanes, el poder que se adjudican, asumir tu autoridad y desvelar que su supuesto don no es más que la cobardía del tuyo, la cual buscan perpetuar haciéndote creer que son mediadores imprescindibles entre lo que nunca estuvo separado?
¿Soportarás el vértigo de renunciar a tantos asideros, disciplinas de segunda mano, sellos otorgados por otros, para viajar por todos los tiempos, dimensiones y universos, domándolos?
¿Osarás desvelar el mito perenne y oculto bajo todas las tradiciones místicas y vías de “autoconocimiento”, ese mito que siempre podemos manifestar si, en vez de acudir a beber pequeños sorbos de cualquier manantial, nos atrevemos a bañarnos en el océano?
¿Afrontarías las consecuencias de un saber que abarcara todos los saberes posibles y solucionara todos los problemas del mundo, desarrollando la facultad sagrada de dar sentido a cualquier acontecimiento, en vez de esperar inútilmente, como un esclavo, a encontrarlo o a que te sea indicado?
Porque en esta plena y radical responsabilidad, exenta de victimismo y excusas, se fundamenta toda Magia.
Se acabó ceder el poder propio que no nos atrevíamos a ejercer.
Se acabó la atroz pereza, la estéril justificación de nuestras falsas dudas.
¿Cuándo ayudar no atrofia a quien se ayuda?
¿Cómo saber apartarnos para no entorpecer a quien pretendemos impulsar, trascendiendo ese estúpido orgullo de creernos necesarios y de exhibir nuestra lucidez o nuestra calamitosa buena intención?
¿Cuál es la Magia que se activa cuando alguien nos pide ayuda, seamos “profesionales” de ello o no, y cómo encauzarla para que nuestro actuar, aun oculto o sutil, sea decisivo y no fomente la dependencia y la debilidad en el otro?
¿Qué puertas secretas y peligrosas abrimos, sin saberlo, cuando pedimos ayuda?
¿Necesitas realmente ayuda?
¿La necesita aquel de quien te conviene compadecerte?
¿Cómo no esclavizar a quienes amamos por nuestra necesidad de sentirnos útiles?
¿Cómo librar de ti a quienes te adoran para que pueda así despertar en ellos su fuerza y su responsabilidad?
¿Qué es lo que hace que la mano tendida no te empuje al abismo y no te esclavices interiormente a la calidez de un amparo mortífero?
¿Sospechas ser adicto a un gurú o terapeuta, a una práctica ritual presentada como clave imprescindible, a la creencia inducida en la necesidad de un largo proceso o de un determinado “trabajo” espiritual?
¿Estás obsesionado con comprender sus misteriosas palabras, esperando que un día te iluminen al desvelar al fin su secreto?
¿Acaso llevas inmerso en un peregrinaje terapéutico inacabable, masturbándote con tus profundas comprensiones del pasado, pero sin decidir nunca cómo crear tu futuro?
¿A quién pedir ayuda sin perder tu poder?
¿Cómo evitar abusar de él para que sea tu no intromisión lo que ayude?
¿Cómo ayudarte a ti mismo de una vez por todas, sin posponer tus decisiones, sin usar como excusa estrafalarias disciplinas o arduas búsquedas de fantasías y comprensiones imposibles?
¿Te atreves a ser considerado egoísta con tal de al fin no serlo?
¿Te atreves a ser ejemplo de lo posible y a no exhibir tu inútil conciencia, o tu preocupación, para aparentar ser mejor persona de lo que en realidad tienes el valor de ser?
¿Qué son las Puertas?
Soy David Testal
Lejos de todo academicismo, apelo radicalmente a la responsabilidad individual sobre la propia vida, siendo el firme compromiso con esta responsabilidad lo que subyace realmente en toda vía mística y el mayor ejercicio de generosidad hacia la sociedad de la que, inevitablemente, cada cual forma parte.
Mi obsesión en consulta fue siempre eliminar la creencia en la inevitabilidad de un largo proceso terapéutico y devolver el poder que cada individuo va cediendo a todo tipo de autoridades externas para huir de su deber. Asumirlo despierta una fuerza ineludible que impide huir de la gran decisión: la de dar un sentido firme y claro a tu existencia.
Por ello, las Puertas proponen un conocimiento esencial de las dinámicas humanas implícitas, que es aplicable en todo ámbito y hunde sus raíces en una tradición convenientemente oculta para mantener, fácilmente, a la población maleable, sumisa y dependiente. Para que ignore lo que verdaderamente le atañe.
Míralas o escúchalas donde quieras.
Podrás asistir en directo a las Puertas y luego ver la grabación o escucharla como un podcast, a la velocidad que quieras para optimizar tu tiempo.
Preguntas frecuentes.
Que algo te compense o no, depende también de ti. Y espero que, cruzando las Puertas, entiendas lo mucho que te debilita hacer esa pregunta.
Ahora bien, cada cual tiene sus prioridades. Y las puertas fueron concebidas como una formación definitiva para quien esté dispuesto a responsabilizarse de su propia vida y abandonar, para siempre, cualquier peregrinaje terapéutico o formativo. Así que si sólo quieres añadir una formación más a tu colección para sentir que aprendes mucho mientras sigues posponiendo tu vida sin hacer nada, no las cruces o arriésgate a hacerlo y no poder mirar ya hacia otro lado.
Eso sí, te aseguro que si tienes verdaderas ganas de poner tu vida en tus propias manos y responsabilizarte de tu aprendizaje, te compensará con creces.
No deberías, es absurdo.
No necesitas fiarte de nadie. Puedes primero fiarte de tu intuición, que sabe más que tú. Y luego fiarte de tu experiencia. Lo que te diga yo o cualquiera sólo puede servirte para facilitar tu intuición, en un sentido u otro, pues no todo es para todo el mundo ni mi función es caerte bien, sino serte de la máxima ayuda posible, aunque sea por rechazo a mi labor.
Las 2 Puertas a las que puedes asistir en directo se abrirán:
SOÑAR: 13 y 14 de septiembre
AYUDAR: 25 y 26 de octubre
Y ambas en el siguiente horario:
Sábado de 10h a 14h y de 16h a 20h.
Domingo de 10h a 14h.
(horario peninsular español).
Durante los directos sí. Siempre dejo espacios para preguntas después de cada bloque.
Hasta el próximo 30 de noviembre de 2025.
No. Sólo aceptamos previo pago con tarjeta a través de Stripe, una pasarela de pago segura y fiable que encontrarás al otro lado de este botón:
Cosas que dicen quienes han viajado:
El viaje online a través de
LAS 6 PUERTAS
hacia el fin de toda esclavitud
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