La sesión de Tarot con David supuso un enorme catalizador de avances internos que, a día de hoy, dos meses después, siguen desplegándose, dándome incluso a ratos cierto vértigo. Se ha abierto en mí una puerta que sé que no volverá a cerrarse. Aunque siempre los había entendido y vislumbrado, estoy sintiendo ciertos conceptos profundos del Yoga con una certeza indiscutible, orgánica y “real”. Y el mundo a mi alrededor es más mágico.