Ha sido un viaje inolvidable, nunca imaginé la magnitud ni la profundidad de todo lo vivido ni la fuerza que ha despertado en mi. David ha sido determinante, causante e imprescindible para atravesar y enfrentarme a situaciones que no quería mirar de frente, para no desear escapar más de mí y para elegirme. Gracias, David, por recordarme mi alma a través de la tuya, inmensa, generosa, libre, noble y valiente hasta el último día, hasta las últimas consecuencias; por reconciliarme con la belleza, con su valor e importancia; por enseñarme con tu conocimiento y sabiduría. He aprendido y comprendido a través de tus palabras y de tu ejemplo, siempre. Has sido impecable e implacable. Ahora sé que el viaje es el principio y que no hay final, porque se conquista y decide cada instante. Me vas a acompañar toda la vida en este vuelo definitivo, del que no hay vuelta atrás.