A David le rodea algo solemne, lo lleva puesto, y es preciso en las palabras y en lo que hace. Con respeto, casi con admiración, con una delicadeza que me estremeció, cogió cada pieza y colocó mi vida entera en la mesa de operaciones. Todo se iluminó. Todo se conectó. Todo se concretó. No se me ocurre un regalo mejor. David tiene un don, independientemente del Tarot.