David tuvo, tiene y tendrá mucha importancia en lo que hago. Muchos de sus principios mágicos los aplico a diario en mi trabajo y, por tanto, compruebo su efectividad casi de inmediato. Y, para mí, la verdad de unos principios tiene que ver con eso: con que sean trasladables a cada ámbito, teniendo una potencial universalidad. He aprendido con David más que en 6 años de medicina. He redescubierto mi profesión, ahora vivo en un sueño, una aventura de la cual quizá nunca despierte. Sigo aprendiendo, pero ahora el guía que alumbra soy yo, portando la antorcha de la Libertad. La soledad ya no es un escondite, sino el hito de territorios inexplorados. En resumen: genio, audacia, poder y verdadera magia.