Para ver la magia, sentirla y usarla hay que atravesar, a veces, la oscuridad. Encontrar un Maestro que despierte a tu Maestro interior para cruzarla, uno que te muestre el camino, te anime a recorrerlo y se retire… no es fácil. David planta semillas que crecen fuertes, abre puertas, corre cortinas y te regala faroles que iluminan el camino. Te abraza y se retira. Se ofrece con valor, nobleza, libertad y mucho amor. Y lo mejor de todo… lo hace desde la humildad.