En unas horas entendí muchas más cosas que en todos los años de terapia, y al respirar ya no siento esa presión en el pecho. No sé qué hizo David conmigo, pero ha sido realmente liberador. Algo se ha desbloqueado de verdad para siempre. Ahora entiendo lo que realmente quiero. Se acabó de ir con la cabeza agachada, como si no quisiera molestar.