Han pasado un par de meses desde la sesión y te estoy super agradecida. Me siento en otro lugar. Hace mucho que estaba “mal” y de vez en cuando tenía un buen día. Y de golpe estoy bien, ligera y fuerte. Me siento con mil posibilidades delante. Más segura. Con más ganas. Ha cambiado mi manera de ser y estar. Una madre de la escuela donde trabajo, el otro día me dijo: no sé que has hecho, pero miras distinto, ves distinto, andas distinto, hablas distinto…¡yo también quiero! Qué regalo.